La necesidad de que Ferrari reaccione va incrementándose
cada vez más, y ya son unos cuantos años esperando por ella. Como si de las
resurrecciones de Kaká se tratase, los aficionados del equipo italiano esperan
con ansias la verdadera vuelta de la marca más prestigiosa e histórica que hay
en el mundo de la Fórmula 1. Como todos sabemos, Ferrari no es “un equipo más”:
es El Equipo. Millones de fans alrededor del mundo esperan que Ferrari gane,
sin pensar en si ahora la referencia es Fernando Alonso o en si antes lo fueron
Raikkonen o Schumacher, por coger los dos ejemplos más cercanos. Viven por ese
color rojo y no tanto por quien lo lleve. Es una filosofía de vida.
Sin embargo, el apoyo popular, por muy grande que
sea, no garantiza nada. De hecho, esto hace que la realidad de Ferrari sea muy
dura: no tienen el mejor coche de la parrilla desde 2004, cuando Michael
Schumacher dejó encarrilado su séptimo campeonato ganando doce de las trece
primeras carreras (ese año, Ferrari ganó 16 de las 18 carreras). Hilando muy
fino, se podrían incluir el de 2006 y el de 2008, pero de resto, nada de nada.
Los años 2005 y 2006 vieron el triunfo de la
fiabilidad de Renault sobre McLaren y Ferrari. En 2007, Raikkonen ganó el
título de pilotos y la escuadra roja el de constructores, pero el espejismo no
pudo ser más grande: a McLaren le habían sancionado quitándole los puntos del
mundial por aquel caso de espionaje y Ron Dennis se empeñó en tirar a la basura
una dupla de pilotos (Hamilton-Alonso) muy difícilmente mejorable. En 2008 fue
Hamilton el que se interpuso en el camino y, en 2009, Jenson Button con un
Brawn GP que casi ridiculizó al resto de coches durante la primera parte de la
temporada.
A partir de 2010 comenzó la era de Vettel, de Red
Bull y de Adrian Newey. Esa que tanto conocemos y que parece no tener fin. El
gran problema que se encuentra Ferrari ahora es que, no solo no puede competir
de verdad con la marca austríaca, sino que se le han metido en medio tanto
Mercedes como Lotus.
Unas veces por empezar mal, otras por empezar bien y
estancarse, y alguna otra por no estar ni cerca de los mejores hacen difícil la
posibilidad de creer en Ferrari. Veremos si la tan esperada reacción llega tras
este parón, pero lo cierto es que la dinámica de los últimos años no augura el
futuro más esperanzador del mundo. En cualquier caso, pronto lo sabremos.

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